pensando a poesia com Jorge Luis Borges

“…La verdad es que no tengo ninguna revelación que ofrecer. He passado la vida leyendo, analizando, escribiendo (o intentándolo) y disfrutando. He descubierto que esto último es lo más importante. Embebido en la poesía, he llegado a una conclusión final sobre el assunto. Es verdad que, cada vez que me he enfrentado a la página en blanco, he sabido que debía volver a descubrir la literatura por mí mesmo.
Pero de nada me vale el pasado. Así, como he dicho, solo puedo ofrecer-les mis perplejidades. Tengo cerca de 70 setenta años. He dedicado la mayor parte de mi vida a la literatura, y solo puedo ofrecerles dudas.
Siempre que he hojeado libros de estética, he tenido la incómoda sensación de estar leyendo obras de astrônomos que jamás hubieran mirado a las estrellas. Quiero decir que sus autores escrebían sobre poesía como si la poesía fuera un deber, y no lo que es en realidad: una pasión y um placer.

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Por ejemplo, he leído con mucho respeto el libro de Benedetto Croce sobre estética, y he encontrado la definición de que la poesía y el linguaje son una “expresión”.
Ahora bien, si pensamos en la expresión de algo, desenbocamos en el viejo problema de la forma y el contenido; y si no pensamos en la expresión de nada en particular, entonces no no llegamos a nada en absoluto. Así que respetuosamente admitimos esa definición, y buscamos algo más. Buscamos la poesía; buscamos la vida. Y la vida está, estoy seguro, hecha de poesía. La poesía no es algo extraño: esta acechando, como veremos, a la vuelta de la esquina. Puede surgir ante nosotros em cualquier momento.
Quizá debería dedicar unas palabras a la historia de los libros. Hasta donde puedo recordar, los griegos no hicieron demasiado uso de los libros. Es um echo evidente que la mayoría de los grandes maestros de la humanidad non fueron escritores sino oradores. Pienso en Pitágoras, Cristo, Sócrates, el Buda y otros. Y, puesto que he hablado de Sócrates, me gustaría decir algo sobre Platón. Me acuerdo de que Bernard Shaw decía que Platón fue el dramaturgo que invento a Sócrates, así como los cuatro evangelistas fueron los dramaturgos que inventaron Jesús.
Esto podría resultar excesivo, pero encierra cierta verdad. En uno de sus diálogos, Platón habla sobre los libros de una manera un tanto despectiva: “ Qué es un libro? Un libro parece, como una pintura, un ser vivo; pero, si le hacemos una pregunta, no responde. Entonces vemos que está muerto”. Para convertir al libro en algo vivo, Platón inventó – felizmente para nosotros – el diálogo platônico, que se antecipa a las dudas y preguntas del lector.
Para terminar, tengo una cita de San Augustín que creo encaja a la perfección. San Agustín dijo: “Que es el tiempo? Si no me preguntan qué es, lo sé. Si me preguntan qué es, no lo sé”. Pienso lo mismo de la poesía.
Jorge Luis Borges, p.p. 15,16,17,21,22,23, 35, Conferência – El Enigma de la Poesia – Arte Poética, Editora Crítica: coleção letras de humanidad, organizada por Gonzalo Pontón Gijón.